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¿Te has levantado sin ganas de ir a trabajar y estás pensando en una excusa para convencer a tu jefe? No eres la única persona a la que le sucede, así que decídete por algún pretexto que demuestre, al menos, tu capacidad creativa.
Enfermedades, enfermedades…
Uno de los tópicos más usados para los que quieren escaparse de un “duro” día de trabajo son los problemas de salud, propia o de la familia. Si todo el que sufre malestares gástricos por la mañana hubiera cenado realmente alimentos en mal estado, ¡los inspectores de sanidad del país estarían de baja laboral por estrés! A esta excusa hay que sumarle el siempre presente resfriado que nos ataca tanto en pleno verano como en invierno, con la única condición que sea un día laboral.
Uno de los tópicos más usados para los que quieren escaparse de un “duro” día de trabajo son los problemas de salud, propia o de la familia. Si todo el que sufre malestares gástricos por la mañana hubiera cenado realmente alimentos en mal estado, ¡los inspectores de sanidad del país estarían de baja laboral por estrés! A esta excusa hay que sumarle el siempre presente resfriado que nos ataca tanto en pleno verano como en invierno, con la única condición que sea un día laboral.
Pero estos pretextos se pueden convertir en una simple anécdota si se tiene en cuenta la sofisticación de otros como sufrir un brutal ataque de hipo o llamar al jefe con un cubito de hielo en la boca para justificar un flemón tan grande que ni siquiera nos permite hablar correctamente. Y una frase brillante: “Tengo problemas de visión. No me veo hoy yendo a trabajar”. ¡Sin comentarios!
También está comprobado que crece nuestro interés por la salud familiar en horario de trabajo. ¿Quién no tiene un pariente al que debe acompañar al médico regularmente o que le obliga a ausentarse repentinamente a media mañana para acompañarlo a urgencias?
“Tristeza” muy provechosa
Siguiendo con las enfermedades nos toca ahora hablar de los problemas psicológicos de los empleados. Las depresiones y la tristeza son otros de los buenos recursos que usamos para escabullirnos del trabajo. Muchísima gente afirma que se siente demasiado mal a causa de, por ejemplo, un divorcio y que esto le impide centrarse en sus tareas.
Siguiendo con las enfermedades nos toca ahora hablar de los problemas psicológicos de los empleados. Las depresiones y la tristeza son otros de los buenos recursos que usamos para escabullirnos del trabajo. Muchísima gente afirma que se siente demasiado mal a causa de, por ejemplo, un divorcio y que esto le impide centrarse en sus tareas.
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